"A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando de la amabilidad para con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre? A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces?" George T. Angell (1823-1909)

martes, 12 de julio de 2011

¿DÓNDE ESTÁN LAS MASCOTAS UNIVERSITARIAS? 





Domingo, 21 de Noviembre de 2010 
Maria Camila Vera A.
Camyvera8@gmail.com

A Lenin lo veían bañándose en las fuentes de la Universidad. Cogía impulso y se tiraba en plancha mojando a quien estuviese cerca. Los afectados ignoraban el agua y se reían mientras que Lenin movía la cola y salía a secarse. Hace un mes Lenin murió. El diagnóstico: intoxicación por contacto con un roedor.

Situaciones como éstas fueron la motivación de Corproas U. de A., corporación dedicada a la protección de los animales que habitan la sede principal de la Universidad de Antioquia, para realizar un programa de reubicación con los canes del Campus.
Al contrario de lo que muchos miembros de la comunidad universitaria pueden pensar, no fue la administración quien tomó la determinación de sacarlos, sino dicha corporación al ver que, a pesar a sus incansables esfuerzos, garantizar el bienestar de los perros en el campus era cada día más difícil.

Aída Gálvez, docente de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y miembro de Corproas, dice que lo primero que hay que tener en cuenta cuando se habla de animales dentro de la Universidad, caninos o felinos, es que estos están abandonados.

“Ninguno fue adquirido por la Universidad, eximiendo a ésta de cualquier obligación de sostenerlos, y, su condición de desprotección aumenta el riesgo de que se violen sus derechos: libertad de hambre y sed, ambientes apropiados para el refugio y descanso, prevención y tratamiento de dolores, lesiones y enfermedades, derecho al comportamiento normal y condiciones y cuidados que eviten el miedo y el sufrimiento innecesarios”.

Según Mauricio Gómez del grupo Defenzoores (otra de las organizaciones que velan por los derechos de los animales en la Universidad) la reubicación de los perros era el último paso que debía darse en la institución para lograr que ésta sea un lugar donde se protegen los derechos de los animales y es algo que se le debe agradecer a Corproas.

Elvira Gallego*, estudiante de antropología, es una de las personas que, a través de ésta organización, continúa con la labor que hace 15 años inició Defenzoores. Ella recalca que sacar a los perros del campus, aunque es triste, fue una acción necesaria. Dentro de éste sufrían atropellos como maltrato, el robo del cuido y sus recipientes e incluso el suministro de sustancias psicotrópicas.

Por su parte, Gómez recuerda que en 1995, durante su época de estudiante, él junto con un grupo de compañeros de la Universidad decidieron fundar Defenzoores. Para ese entonces, las condiciones de vida de los animales en el plantel eran mucho más lamentables. Se encontraban animales muertos, desnutridos y enfermos.

Gómez resalta que fue una tarea difícil, pues constantemente recibían amenazas. “Los animales nunca han estado al margen de la situación de la Universidad, en los años 90 los mataban, afortunadamente la situación ha mejorado”.

Animales en riesgo

Actualmente, aunque no hay tantos atropellos, los animales siguen involucrados en los problemas del Campus. Con tristeza, Elvira cuenta el caso de Lucas, conocido en la zona del “aeropuerto” como Marihuano, que murió atropellado en marzo de este año después de una de las tantas trabas que los asistentes al lugar le causaron.

Corproas decidió reubicar a los perros en hogares apropiados por fuera de la Universidad. Mientras que la reubicación de los gatos, 25 que quedan en este momento y a los cuales se les suministra alimento, ha sido difícil debido a que tienen algunas características salvajes.

Aída Gálvez dice que por su naturaleza esquiva y autonomía, su vida dentro de la Universidad de Antioquia no corre tantos riesgos, pues solo hay dos gatos a los que no les molesta el contacto con humanos. Sin embargo, registran casos de contaminación de alimento y mantienen en secreto la ubicación de los gatos para así evitar maltratos.

Ahora, la tarea más difícil que enfrenta Corproas es generar consciencia en la comunidad de que la Universidad no es un lugar apropiado para los animales. Mauricio Gómez dice que esta creencia ha sido en casos motivada por los mismos grupos protectores, pues al poner comida en lugares visibles, a veces en exceso, se hace de forma indirecta una invitación a que se escoja la Universidad como lugar para abandonar animales. “Es probable que en 15 días vuelva a estar llena de animales la Universidad”.

Por ejemplo, se debe tener en cuenta que en periodos de vacaciones o cierres de la institución, aunque la administración permite el ingreso a las instalaciones para la ronda de alimentación, si durante estas fechas se presenta un inconveniente con algún animal, la solución puede no llegar. Tal es el caso del robo del cuido de gatos y perros o la muerte de Máscara, una perrita que se quedó encerrada en un salón durante vacaciones y no se pudo localizar.

Plan padrino

Doris Aguirre, egresada y empleada de la Universidad, es una de las personas que de forma indirecta, a través del plan padrino, apoya económicamente la labor de Corproas. Ella ha acompañado gatos y perros de la Universidad y apoya la decisión de sacar los canes del campus, sobre todo porque, después de los últimos disturbios, Eduardo, uno de los perros que se mantenía por la plazoleta Barrientos, se extravió.

Como Aguirre son varias las personas de dentro y fuera de la comunidad universitaria que dan apoyo a la organización. Entre éstas se cuenta Defenzoores, que después de haber iniciado su labor de protección dentro de la Universidad, hoy ha expandido su cobertura a toda la ciudad, legándole a Corproas el manejo de esta actividad dentro del Campus.

Otra de las grandes ayudas con las que ha contado Corproas para la realización de su labor es la de los vigilantes y el personal de aseo, que sin tener entre sus funciones el cuidado de los animales y corriendo riesgos por esto, han colaborado en la administración de medicinas y alimentos cuando ha sido necesario. Por su parte, los animales han sabido pagar, fueron los perros El Pana y Orejas, quienes le salvaron la vida a un empleado de aseo que sufrió un síncope (pérdida brusca de conciencia). Ambos ladraron hasta conseguir la atención de un vigilante.

Sin embargo, a pesar de estas ayudas, hoy Corproas debe dinero por atención hospitalaria y, si bien se han conseguido lugares aptos para mantener a los animales, las personas a su cargo no siempre cuentan con los recursos económicos para su sostenimiento y el grupo continúa a cargo de éste.

Más triste aún es para Corproas saber que la Facultad de Veterinaria de la Universidad nunca ha mostrado interés en colaborar con el proceso de protección de los animales. Solo se conocen pocas iniciativas aisladas por parte de miembros de esta dependencia académica. Mauricio Gómez coincide en esto, pues cuando Defenzoores inició, la Facultad de Veterinaria condicionó su ayuda a la entrega de un equipo de rayos X cuyo costo no podía ser asumido por el grupo.

Hoy, aparte de continuar con el monitoreo de los canes que fueron dados en adopción y con la alimentación de los gatos, Corproas tiene en su lista de tareas la concientización de la comunidad universitaria acerca de los derechos de los animales y la necesidad de acabar el rumor que corre en la ciudad de que si se llevan animales a vivir dentro de la Universidad de Antioquia no correrán ningún riesgo.

*Nombre cambiado por petición de la fuente



No hay comentarios: